Saltillo, Coah.- Para Andrea Chapela, una de las autoras jóvenes de México más relevantes en la actualidad, la ciencia ficción permite escarbar en lo profundo del ser humano con instrumentos extraños sacados de su imaginación. De esa idea surgió su libro Ansibles, Perfiladores y Otras Máquinas de Ingenio, título que proyectó a la novel pluma en la escena literaria del país.
Si bien en ese libro exploraba el impacto de la tecnología en la vida cotidiana, para su novela más reciente, Todos los Fines del Mundo (Penguin Random House) explora cómo se desenvuelven los seres humanos ante la presencia del término: universal, cotidiano, de un ciclo… del amor.
Ese final sucede en un futuro también cercano: el calentamiento global ha impactado al mundo y un grupo de amigos se enfrentan a las decisiones diarias.
“En 2019 comencé a pensar cómo escribir sobre el calentamiento global y del cambio climático, porque me he dado cuenta a lo largo de los últimos cinco años es que no es trivial, sino que es un problema mucho más grande que el nivel humano de muchas maneras: en tiempo, en consecuencias, en cómo se da, pero también en las soluciones que puede tener y eso hace que esté un poco despegado de lo que hace la ficción, que es contar historias muchas veces a nivel humano y psicológico, pero el cambio climático funciona en otras coordenadas.
“Entonces, por un lado fue comenzar a pensar cómo se hacía frente a eso y aunque Todos los Fines del Mundo lo intenta, es sólo un primer paso, no mi respuesta definitiva a cómo quiero acercarme al tema porque para mí escribir un libro es una de las maneras que tengo de interactuar con el mundo y este es un tema que me preocupa y el que pienso mucho y, por lo tanto, me parece natural que esté en mi literatura”, dijo Chapela en entrevista con Zócalo.
La escritora, que se presentó en la Fiesta Internacional de las Letras de Yucatán (Filey), tuvo un acercamiento con algunos clubes de lectura del estado, y ahí se encuentra otro de los puntos centrales de su libro: la comunidad.
Pues en Todos los Fines del Mundo ese grupo de personajes que toman sus caminos individuales encuentran también fuerza en la comunidad, en el espacio compartido, en la fuerza del acompañamiento.
“A veces somos avariciosos y de mirada muy corta, y muy de la gratificación presente. Y luego pienso también en los grandes momentos en los que los seres humanos sí son comunitarios y se ayudan. Y en México hay muchísimos ejemplos de muchísima solidaridad y resiliencia. Y esas dos cosas existen en cada uno de nosotros y en las sociedades que hemos creado. Y de alguna manera es a través de ambos polos que uno llega a distintos futuros. Hay una frase de Cory Doctorow, que es un escritor de ciencia ficción, que dice que la distopía es el miedo que tenemos de pensar que cuando las cosas se pongan terribles, en vez de ayudarnos nuestros vecinos nos atacarán. Y lo cierto es que en los grandes momentos de cosas terribles que ha habido en mi vida, pienso en los temblores en la Ciudad de México, siempre he experimentado lo contrario.
“Veo, en la sociedad que me rodea, muchísima más solidaridad que alienación. Y eso me ayuda, porque además como una persona que imagina futuros, yo quiero imaginar futuros por los que valga la pena luchar en el presente. Y futuros que no sean ingenuos, no que sean una utopía y que ahora vamos a ser todos buenos, que me parece muy difícil, muy complicado, pero me gusta imaginar futuros en los que la vida y lo humano están en el centro”, explicó.
Así, la ciencia ficción de Andrea Chapela apuesta por la humanidad y su roce con la tecnología, tanto en pro como en contra. Esa dualidad están presente en muchos trabajos, mismos que le granjearon hace algunos años el reconocimiento de la revista Granta como una de las narradoras mas relevantes de México y en lengua española.
Chapela apunta que “creamos tecnología para que la vida sea más digna y sea mejor para los seres que la tenemos. Y suena súper ingenuo, porque esas no son las razones por las que creamos tecnología o limpiamos el mundo o construimos casas.
“Pero para mí, cuando trato de imaginar los futuros que yo querría, pienso en eso, me gustaría que todo lo que hiciéramos fuera en pos de una vida más digna para todos los seres que tenemos vida en este mundo, a la par. Y eso me parece muy complicado, pero también creo que hay muchos libros que están hablando de esto, desde la literatura como el acto imaginativo es poderoso y es importante. Y que por más que sea un futuro ingenuo, por más que sea un futuro imposible, vale la pena nombrarlo y vale la pena decirlo y vale la pena imaginarlo y comenzar a imaginarlo como colectivos. Vale la pena volver a tomar el poder de imaginar otro tipo de futuros, y que estos futuros no sean tan pesimistas. Porque bueno, la realidad es muy pesimista y creo que en la imaginación hay energía de comenzar a hacerlo”, concluyó la también autora de Grados de Miopía.
MEFC